
Artista
Biografía artística
Mi conexión con el arte comenzó en la infancia, a través del dibujo como una forma espontánea de expresión. Se le suma haber nacido en una familia donde el arte se respiraba en cada rincón con alguna obra de pintura (a la cual mi mamá se dedicaba como representante de artistas uruguayos ) y en cada nota de música clásica que se escuchaba siempre. Desde entonces, el arte ha sido una presencia constante en mi vida.
En 2018 inicie un recorrido más profundo en mi formación artística, participando en talleres con reconocidos referentes del arte uruguayo. Estudie con Daniela Caputto, Mariana Olaso, José Pelayo y con Carmela Piñon en el prestigioso Taller de Iturria en Casablanca. Estas experiencias fueron clave para el desarrollo de mi identidad artística.
Mi obra se centra principalmente en el uso del óleo sobre tela, técnica que me permite explorar la fuerza del color, la materia y la emoción. Mi trabajo se construye desde la intuición y lo emocional. Cada pintura surge como una respuesta interna, que me nace solo cuando estoy frente al lienzo.
Statement artístico
Mi obra nace de la necesidad de dar forma a lo que no siempre puede nombrarse. Trabajo desde la emoción como materia prima, entendiendo el cuerpo y el rostro no como representaciones literales, sino como territorios donde quedan impresas las experiencias vividas.
A través de técnicas mixtas —betún, cera y óleo— construyo superficies fragmentadas, marcadas por capas, grietas y veladuras. Cada estrato es una huella, una emoción atravesada, un recuerdo que insiste. No busco ocultar las fisuras: las integro como parte esencial de la identidad. En ellas habita la memoria, el tiempo y la transformación.
Mis figuras aparecen incompletas, emergiendo y disolviéndose en el espacio pictórico, como reflejo de un estado interno en constante cambio. Pinto desde la intuición, permitiendo que el material dialogue con la emoción, que el gesto guíe y que el accidente también tenga voz.
Entiendo la pintura como un viaje hacia el interior, un acto de honestidad y presencia. Cada obra es un intento de detener el instante emocional, de habitarlo y compartirlo, invitando al espectador a reconocerse en aquello que, aun fragmentado, sigue siendo profundamente humano.





















