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Recorriendo Exposiciones MANAL ALDOWAYAN 60 Bienal de Venecia

por Daniel Benoit Cassou

Artista, periodista y escritor

Más allá de los intereses que pueda tener una obra de arte sea de reclamo político, ecológico, feminista o el que fuera, es esencial que tenga espíritu poético pues a través de ello se manifiesta el arte.

La obra debe transmitir lo que tenga para decir pero con poesía, lo que no quiere decir que la pieza deba de ser bonita o cumplir con un rol ornamental.

Sucede en muchos casos dentro del arte contemporáneo que las obras carecen de ese aspecto vital y pierden la oportunidad de ser efectivas dentro del ámbito artístico.

Entre las tantas propuestas que se están llevando a cabo en la 60 Bienal de Venecia, se destaca el Pabellón de Arabia Saudita el cual seduce enormemente a primera vista, a la vez que logra comunicar su mensaje.

La obra de Manal AlDowayan (Dhahran,1973) es cautivante hasta decir basta y se trata de una propuesta coral compuesta por la participación de varias mujeres que fueron invitadas por la artista.

El título ya de por sí es enigmático.

“Shifting Sands: A Battle Song” (Arenas movedizas: una canción de batalla).

La idea es cambiar el concepto que tiene el mundo entero en relación a las mujeres de Arabia Saudita las cuales en forma sensacionalistas son estigmatizadas por la prensa a la vez que la obra pretende inspirar coraje.

Esa razón fue el punto de partida de esta propuesta de AlDowayan.

La obra se nutre de la unión de la fuerza de las mujeres a la vez que la misma retroalimenta a las participantes, quienes a su vez generan eco dentro del ámbito femenino del país.

Las mujeres reunidas en esta ocasión y en representación del resto de las mujeres empoderadas de Arabia Saudita, lanzan a través de esta obra, un grito de guerra, eufórico instando a la marcha, independientemente de lo que pueda suceder.

AlDowayan dijo: “Espero que esta obra de arte empodere a las mujeres para mirar dentro de sí mismas y apoyarse en su comunidad de mujeres para encontrar su voz y su espacio dentro de este nuevo capítulo de la historia, gran parte del cual aún no está escrito. ”

Ocupando un gran espacio expositivo, la artista ha montado una instalación multimedia compuesta por grandes piezas escultóricas con formas de rosas del desierto, realizadas en seda tussar que fueron serigrafiadas con tinta y pintura acrílica por recortes de notas periodísticas de todo el mundo que hacen alusión a la situación de la mujer en Arabia Saudita distorsionado la autorrepresentación a la vez que han limitado las voces de las mujeres.

Las esculturas de grandes tamaños tienen forma de pétalos y su forma proviene de la rosa del desierto, un cristal que se encuentra comúnmente en las arenas del desierto cerca de la ciudad natal del artista, Dhahran.

La rosa del desierto escogida por AlDowayan como medio de comunicación, conlleva múltiples dimensiones como la fragilidad, lo efímero, la feminidad y fundamentalmente la resiliencia.

En el centro de la sala hay dos esculturas de rosas del desierto serigrafiadas, no con papel de periódico, sino con los dibujos y la letra de las mujeres saudíes.

En algunos casos los pétalos de estas rosas están decaídos pero en otros están erectos señal del poder de las mujeres.

Estas piezas dan vida a formas geológicas del desierto saudí y la sala está asimismo sonorizada por el ulular del viento grabado el cual es acompañado por las voces corales de las artistas invitadas quienes entonan con cantos dicho sonido con una duración de 41’38”.

Siguiendo un esquema de batallas tradicionalmente realizadas por hombres, la instalación gira en torno a un elemento motivador central a partir de las voces femeninas.

Esta otra fuente de inspiración proviene de una canción de batalla hecha por el hombre, basada en el Aldahha, un arte escénico tradicional combinando poesía, canto y movimiento, utilizado históricamente en las comunidades beduinas antes de las guerras para reunir a los combatientes.

Para llevar a cabo la participación coral de estas mujeres, AlDowayqn trabajó en tres ciudades de Arabia Saudita :Al Khobar, Jeddah y Riyadh, ofreciéndole una plataforma para que tanto mujeres y niñas se expresen tanto en forma individual como colectiva.

En dichos talleres, AlDowayan compartió extractos de los medios de comunicación con las participantes, pidiéndoles que anotaran sus respuestas en papel. Ese ejercicio arrojó una amplia gama de ideas y enfoques sobre lo que significa ser una mujer saudita hoy en día.

Muchas de las contribuciones escritas fueron leídas en voz alta y repetidas por el grupo al unísono.

Estas reflexiones se convierten en ideas con las cuales la artista pretende transformar algunos espacios públicos donde se desempeñan las mujeres.

Las composiciones participativas de AlDowayan entrelazan lo visible y lo invisible, lo ausente y lo presente, en un proceso continuo.

Es la primera vez que AlDowayan explora el sonido como medio idea que surgió a partir de un trabajo que debió de llevar a cabo antes de su carrera artística en una empresa petrolera cuando debió visitar una planta en las profundidades del desierto sureño de Rub’ al-Khali, el cual se conoce como Barrio Vacío.

Fue allí donde AlDowayan experimentó por primera vez el extraordinario fenómeno natural de las “arenas cantoras”.

“Subimos a la duna más alta y, con nuestros cuerpos, comenzamos a empujar la superficie de la duna en una cascada de olas de arena. La duna respondió con un suave zumbido que se hizo cada vez más fuerte. El zumbido transmitía una vibración que encarnaba una sensación de cambio, era un anuncio de que el paisaje había sido alterado. Respiré hondo y empecé a tararear con la duna”.

“Mi voz se unió a la arena mientras se movía y se movía, anunciando su transformación a quien la escuchara”, en palabras de la artista

El sonido de minúsculos granos de arena individuales que interactúan entre sí se acumula en un rugido colectivo al igual que la conjunción de las voces de las mujeres.

Para AlDowayan, la invisibilidad a menudo se malinterpreta como ausencia, aspecto que detalla con sus propias palabras.

“Para mí, la invisibilidad de las mujeres no significa la ausencia de su presencia física o de su voz. La invisibilidad es solo lo que tu ojo ve y lo que tu ojo no ve”.

De esta manera la artista considera al sonido como un instrumento invisible que ocupa el espacio y da cuenta de la presencia de la mujer que en algunos casos está oculta.

Los trabajos de AlDowayan ,

abarcan varios medios, incluidos la fotografía, el sonido, la escultura y la práctica participativa, interrogando las tradiciones, las memorias colectivas y el estatus asi como la representación de las mujeres.

Las obras de AlDowayan se han exhibido a nivel regional e internacional en instituciones como el Solomon R. Guggenheim.

Museo, Estados Unidos (2023); el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles,Estados Unidos (2023); Louvre Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos (2023); Victoria and Albert Museum, Reino Unido (2022); Museo Britich, Reino Unido (2021);

Instituto del Mundo Árabe,

Francia (2017); la Sharjah Art Foundation, Emiratos Árabes Unidos (2016) por solo nombrar algunos.

Sus obras forman parte de las colecciones del British Museum, Luisiana Museo de Arte Moderno, Dinamarca, el Centro Pompidou, Mathaf: Museo Árabe de Arte Moderno, Qatar así como en el Museo Solomon R. Guggenheim, Estados Unidos.

AlDowayan tiene una maestría en

“La práctica del arte contemporáneo en las esferas públicas” Royal College of Arts de Londres.

La curaduría de esta exhibición está a cargo de tres mujeres: Jessica Cerasi, Maya El Khalil y Shadin Albulaihed en el rol de curadora asistente

Jessica Cerasi está radicada en Abu Dhabi, Estambul y Londres.

Cuenta con una basta experiencia en bienales así como en varias organizaciones internacionales.

Fue curadora adjunta en la 58 Bienal de Venecia en 2019 y también curadora adjunta para la Bienal de Sydney en 2016.

Por su lado Maya El Khalil es curadora y vive en Oxford, Reino Unido.

Asimismo colabora con artistas, coleccionistas e instituciones para dar forma a escenas artísticas transformadoras en todo el Golfo y el mundo árabe.

Shadin AlBulaihed reside en Riad. Tiene una licenciatura en Arquitectura de la Escuela de Diseño y Arquitectura de la Universidad Dar Al-Hekma en Jeddah y una maestría en Estudios de Museos y Galerías de la Universidad de Kingston en Londres y también cuenta con una extensa experiencia internacional.

Cabe también destacar la colaboración en esta muestra de la uruguaya Carla Giachello (Montevideo, 1992) quien dirige Artwork Production empresa que representa a AlDowayan y estuvo personalmente al frente del pabellón recibiendo al público y brindado información pertinente.

Giachello es Licenciada en Bellas Artes (UDELAR, Montevideo) y máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (UAM, UCM y MNCARS, Madrid), actualmente cursa el doctorado en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura en la Universidad Autónoma de Madrid.

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